martes, 17 de septiembre de 2019

Bomba Roja


Sebastián Beccace decidió marginar del primer equipo a Pablo Pérez y Nicolás Domingo, luego de un enfrentamiento que el entrenador habría tenido en el vestuario durante el entretiempo del partido con Lanús. Son los primeros síntomas de la crisis en Independiente, que acumula 7 puntos en la Superliga y le apunta todos los cañones a la Copa Argentina. Mientras tanto, el director técnico se puso plazos: los próximos tres partidos serán cruciales para su continuidad.



Estallo la bomba en Avellaneda. Más precisamente en la parte Roja. Es que luego del empate con sabor a derrota ante el Granate, salieron a la luz conflictos entre el entrenador y los futbolistas.

A pesar de estar en ventaja por 1 a 0, Independiente no había disputado un buen primer tiempo ante Lanús. Uno de los referentes del equipo lo percibió, lo sintió y se fue enfurecido hacia el vestuario, donde pateo una botella de agua y luego le pego una trompada a un pizarrón con fichas que utiliza Sebastián Beccacece para explicar sistemas y situaciones de juego. Fue en ese entonces cuando el técnico le recrimino la acción al volante y el jugador lejos de retractarse le respondió de mala manera junto al resto del plantel.

En la tarde del lunes, durante la charla que mantuvieron los jugadores junto al cuerpo técnico, Pablo Pérez le pidió disculpas a Beccacece pero las mismas no fueron aceptadas y se tomo la drástica decisión de separarlo del equipo, por lo que no será tenido en cuenta, al menos mientras el ex técnico de Defensa y Justicia permanezca en el cargo.

Allegados al entrenador, aseguran que el propio Beccacece ya se habría puesto plazos para su continuidad ante los malos resultados. Eliminado de la Copa Sudamericana, en mitad de tabla de la Superliga, todos los cañones apuntan al compromiso contra Defensa y Justicia por los octavos de final de la Copa Argentina, a disputarse el próximo jueves 26 en el estadio de Quilmes. “Ahora me la voy a jugar con mi equipo” habría dicho el rubio, por lo que también saldrían del equipo Nicolás Domingo y Alexander Barboza, los dos por bajo rendimiento.

Independiente se encuentra en estado de ebullición. Ya lo percibió el entrenador el domingo con los silbidos de los hinchas hacia el equipo. La paciencia parece haberse agotado ya que se invirtieron 15 millones de dólares en refuerzos y el plantel no responde.

Los contantes cambios del entrenador en la disposición táctica y en las funciones de los jugadores, parece que no caen para nada bien en los futbolistas y se lo hacen sentir al entrenador que no encuentra la brújula. A su vez, los jugadores están molestos porque se les adeudan dos meses y medio de salario.

De todas formas, la debacle de Independiente comenzó con la eliminación por Copa Sudamericana a manos de Independiente del Valle. Antes de esa serie había sido positivo el andar del equipo tanto en el debut con triunfo por Superliga ante Defensa y Justicia y el pasaje a los cuartos de final del certamen continental al dejar en el camino a Universidad Católica de Ecuador.

Luego, lo ya conocido. La postergación del partido contra Newells, el encuentro ante Independiente del Valle que se adelanto por decisión de la Conmebol, la lesión de Pablo Hernández y los constantes cambios en la formación. Todos indicios de que algo no estaba bien. Ahora el entrenador recurrió a Pablo Pérez y Nicolás Domingo por necesidad y no por convicción.

Veremos que le depara el futuro. Por lo pronto deberá visitar a Atlético Tucumán, el sábado desde las 20, luego disputar el jueves 26 los octavos de final ante Defensa y Justicia por Copa Argentina y el domingo 29 recibir a Talleres de Córdoba en Avellaneda. Partidos cruciales para el futuro del entrenador.

Por: Leonardo Papaleo