Independiente recibió a un entonado Huracán, en alza, con buenos jugadores y una idea de juego clara, que venía de ganar dos partidos seguidos y el último con goleada incluida a Sarmiento en su estadio.
En un primer tiempo friccionado y sin mucho juego de los dos lados, Huracán fue el más claro, un Independiente sin ideas, sin rumbo futbolístico y con un cambio de esquema que a priori parecía mejorar el juego no logró encontrar nunca un ritmo de juego y sufrió en el mediocampo y sobre todo las pelotas paradas.
Terminado el primer tiempo Huracán mereció más, pero como esto no se gana con merecimientos, ninguno de los dos pudo abrir el marcador. Comenzado el segundo tiempo Huracán tomó la pelota y manejo los
primeros minutos, hasta que llegó el Perro Romero, robando una pelota y se la dio a Leandro Fernández, quien encaró al arco y de zurda la clavó abajo para derrotar y poner el uno a cero para Independiente y festejar por lo menos un ratito, solamente duró cuatro minutos la alegría, de pelota parada, sufrida durante todo el partido, Huracán a través de Hezze lo pudo empatar merecidamente, para la anécdota solamente decir la irresponsabilidad de Chucky Ferreyra que en una entrada durísima dejó al equipo con nueve hombres.
Lo de Independiente es cada día más triste, se agudiza la situación en lo futbolístico, no se logra sumar de a tres y el panorama es cada día más sombrío. El equipo se fué silbado, la comisión y el cuerpo técnico también.
Lo de la gente muy admirable, en un martes gris, en todo sentido, y acompaña siempre.
Sin embargo, es una campaña muy pobre con 13 puntos y en los últimos lugares de la tabla, el Rojo sigue perdiendo prestigio y el panorama es poco alentador de cara al futuro.
En la próxima fecha, el equipo de Julio César Falcioni visita a Godoy Cruz el domingo desde las 15.30 en Mendoza.
Por: Alejandro Flores
